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Población de toda la vida
Sin duda alguna que la historia de los pueblos primitivos de la Costa ecuatoriana difícilmente podrá conocerse con exactitud. La no utilización de la escritura como un método de comunicación es una de las principales causas que fundamenta este concepto.
Sin embargo los trabajos realizados por una serie de investigadores han permitido conocer parte de la historia de los pueblos ecuatorianos, desde sus inicios, entre ellos la parroquia Picoazà.
Según Alfredo Pareja Diezcanseco, en su libro “Ecuador de la Prehistoria a la Conquista”, Picoazà consta como uno de los pueblos aborígenes parte de la cultura Manteña, cuya ciudad principal era Jocay, lo que hoy es Manta, y tenía aproximadamente 20 mil habitantes…
El reino de los Manta estaba conformado por los Apichiquies, Charapotoes, Pichotas, Picoasaes (Picoazà), Manabies, Jaraguas y Xipixapa.
El mismo Diezcanseco señala que “La cultura Manteña parece haber permanecido durante los mil años del periodo de integración (500 años de nuestra era hasta 1526), ocupando un espacio geográfico en la costa, desde sitios un poco al norte de Bahía de Caráquez, hasta el sur de Manabí, porción norte de la actual provincia del Guayas.
Hasta antes del arribo de los españoles a tierras manabitas, los aborígenes de Picoazà permanecían, según el historiador manabita Fernando Zevallos Marzumillaga, en un sector cercano al Puerto de Cayo y por versiones de los cronistas de esa época se los llamaba Giguibi, primitivamente, y después Picoazà, tomando el nombre del cacique a quien obedecían los naturales.
Ese mismo criterio lo sostiene el cronista portovejense, Alberto Molina García en su libro “Crónicas del Ayer Manabita”.
Fernando Zevallos señala que existen algunas versiones por las que el pueblo de Picoazà dejó el sector de Puerto Cayo: unos aseguran que se debió a la invasión de hormigas bravas a los hogares, que atormentaban a los pobladores; otros que se debió a la peste de bubas que causó gran mortandad; y por último que se debió a las invasiones piráticas, versión última que parece más verídico.

Picoazà en la
conquista española
Después del 12 de Marzo de 1535, cuando Francisco Pacheco fundó Portoviejo, el pueblo de Picoazà, que también se lo denominó La Asunción de Nuestra Señora de Picoazà, fue reducida en ella otros pueblos o parcialidades, señala Molina García.
Agrega que la reducción la realizó un tal Alonso de Almao, vecino de Puerto Viejo, por comisión del visitador Bernardo de Loayza. “Dicen que habrá unos 43 o 48 años que se fundó, y que los indios que entonces habían en aquellas parcialidades o pueblos antes de la reducción eran más de 500 tributarios, sin las mujeres y chusma…”, regoce Molina en su libro “Crónicas del Ayer Manabita”.
Las investigaciones dejan entrever que 43 o 48 años antes de la fundación de Portoviejo, el 12 de Marzo del 1535, Picoazà ya era conocido como un conglomerado humano.
Tras la fundación de la ciudad de Portoviejo, ésta fue nombrada como capital de la tenencia y comprendió cuatro pueblos con sus parroquias, a que se hallan agregadas diversas rancherías: Charapotó, Monte Cristo, Picoazà, y Xipixapa.
Picoazà en esa época constaba de tres parcialidades: Tohalla con 18 tributarios, 13 reservados, 78 casados, 16 viudas, 63 niños y 42 niñas. Misbay con 15 tributarios, 4 reservados, 12 casados, 3 niños y 2 niñas. Solongo cuya parcialidad no tiene más que un cacique casado y sin hijos y 1 tributario viudo sin hijos.
En el libro “Memorias Antiguas Historiales y Políticas del Perú”, del historiador Fernando Montesino, se señala que “…El pueblo de Picoazà está fundado en triángulo y tiene al medio una plaza cuadrada. Las casas de vivienda son 80, hechas de palos y caña y cubiertas de paja. Tiene al oriente a Puerto Viejo, del que dista 8 leguas; al occidente el mar, que está a dos leguas. De Guayaquil dista de 40 leguas. El lugar está fuera del camino Real y así no es pasajero. Para ir a Guayaquil salen de Jipijapa. La tierra es llana y fértil, sino que está cubierta de monte…”.

Picoazà
como parroquia
Fernando Zevallos Marzumillaga señala que la vida administrativa, religiosa y civil de Picoazà empieza el 4 de febrero de 1838, cuando se estableció el Obispado de Guayaquil, separado de Cuenca. Allí consta Picoazà en la bula de erección del Obispado como parroquia eclesiástica de Manabí.
Al año siguiente -1839-, señala Zevallos, en el cuadro de división territorial de la provincia de Manabí, Picoazà figura como Vice-Parroquia de Portoviejo, y en la primera Ley de División Territorial del Ecuador, que apareció el 29 de mayo de 1861, dictada durante la administración del presidente Gabriel García Moreno, Picoazà figura definitivamente como Parroquia Civil del Cantón Portoviejo.

El “Curato Separado”
El 7 de septiembre de 1880, un grupo de habitantes de la parroquia elevó una representación al Obispo en la que solicitaban, por una serie de razones, entre ellas la considerable cantidad de habitantes (2.000 personas) que colapsaban la asistencia religiosa ofrecida en Portoviejo, que se erija a la parroquia Picoazà un Curato Separado de la capital provincial.
El 4 de noviembre de ese mismo año el delgado Apostólico decidió proveer la solicitud de los habitantes de la parroquia y el 2 de octubre de 1880 firmó la erección de Picoazà como parroquia que implicaba la intervención de un párroco interino: Mariano Maldonado.

Las luchas con Alfaro
En el libro “Crónicas del Ayer Manabita”, el escritor Alberto Molina García, destaca una parte de la vida de los habitantes de este sector de la provincia, involucrados en las luchas del general Eloy Alfaro Delgado.
Dice que “…La historia señala que antes del combate naval del 6 de diciembre de 1884, en Picoazà, los elementos del pueblo libraron dos combates y vencieron a las tropas del Gobierno, el uno el 20 de noviembre y el otro a los pocos días, o sea el 26 de ese mismo mes y año…”.
Por ello, asegura Molina García, la gente de Picoazà tuvo vida activa en las acciones de armas del general Eloy Alfaro Delgado en Manabí.

Parroquia urbana
En la administración municipal del ingeniero Eduardo Izaguirre Vèlez, alcalde, Picoazà alcanzó una nueva meta más. Junto a Colòn, ambas cabeceras parroquiales rurales, fueron declaradas como parroquias urbanas.
La aprobación de la ordenanza cuyo análisis y discusión duró dos días se dio el 2 de marzo de 1977 y en ella intervino como secretaria Priscela Santana Ponce.
Seis días después (8 de marzo de 1977), el Ministro de Gobierno y Municipalidades, cruel. Bolívar N. Jarrín, acordó aprobar la Ordenanza Municipal de creación de las parroquias urbanas de Colón y Picoazà.
 
picoaza@galeon.com
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