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Cuatro millones cuesta recuperar cerros
En cuatro años deben culminar los trabajos de recuperación de los cerros de Hojas y Jaboncillo, pertenecientes a Montecristi.

Esta labor, que comenzó en octubre pasado con la declaratoria de zona protegida, por considerarla patrimonio cultural, tendrá un costo de cuatro millones de dólares, aseguró Doris Solís, ministra Coordinadora de Patrimonio Natural y Cultural.
La funcionaria comentó que actualmente el trabajo avanza en la delimitación de las zonas donde se han hallado asentamientos y centros de culto aborigen pertenecientes a la cultura Manteña, los cuales han sido seriamente afectados por huaqueros.
Con esta delimitación también se podrá determinar zonas específicas para que continúe la explotación minera sin afectar el área patrimonial. Dicho trabajo contempla la revisión de las 16 concesiones que se mantienen activas para la extracción de piedra, y una más que está en la fase de exploración, que hasta el momento afectan a 1.

080 hectáreas.
Coordinación
En la recuperación de los cerros intervienen equipos especializados de los ministerios de Minas, Cultura, Ambiente y Turismo. Los técnicos de la última secretaría señalada fueron los encargados de capacitar a 20 personas que habitan en sitios cercanos a las zonas intervenidas.
Ese personal obtendrá en los próximos días la acreditación de guardianes y guías de los cerros. “Entramos en un proceso de recuperación de nuestra historia, que incluye a la ciudadanía”, señaló Solís.


Detalles
Cultura
° La ministra Doris Solís dijo que en abril próximo habrá noticias sobre la repatriación de las sillas de la cultura manteña.

° Señaló que por ahora se realizan todas las gestiones con los diversos institutos y museos de los Estados Unidos, donde reposan dichos bienes. (La Hora Manabita)


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Aportes históricos en fundación
La Villa Nueva de San Gregorio de Portoviejo fue fundada el viernes 12 de marzo de 1535 por el capitán Francisco Pacheco, en la zona que hoy es conocida como Higuerón de Rocafuerte.

Esa ubicación es el resultado de una investigación geoantropológica que realizó la Casa de la Cultura de Manabí Eloy Alfaro Delgado.
En el estudio analizaron circunstancias hídricas de la época, además de las leyes de la corona española.
Así, es determinante que desde el año 1532 el rey Carlos V había dispuesto que "para fundar una villa debe escogerse un lugar salubre, ni muy alto, ni muy bajo por lo húmedo y enfermizo, debía haber agua copiosa, maderas cercanas y pastos abundantes". Así en 1535, cuando los españoles al mando de Pacheco navegaban por el océano Pacífico, se adentraron a Manabí por lo que hoy se conoce como La Boca de Charapotó, allí reconocieron que el lugar no tenía las condiciones que exigía el Rey, por lo que se adentraron 2 leguas (11 kilómetros) en sus naves y llegaron hasta el sitio ahora Correagua de Charapotó y allí desembarcaron y caminaron hasta encontrar el lugar ideal.
El viernes 12 de marzo llegaron a la zona de El Higuerón de Rocafuerte, el capitán plantó el estandarte de Castilla, la cruz del Cristianismo, la espada del poder, la horca, y la picota y fundaron la Villa Nueva de San Gregorio de Puerto Viejo. Las autoridades superiores determinaron que Francisco Pacheco fuera el teniente de Gobernador de Puerto Viejo.

Primer traslado
La vida de la Villa Nueva de San Gregorio transcurrió allí durante casi 3 años, pues el 11 de junio de 1538, el teniente de gobernador capitán Gonzalo de Olmos, reubicó a Puerto Viejo cuatro leguas tierra adentro por Higuerón de Picoazá, sin cambiar de nombre.

Ubicación
definitiva
En ese sitio Puerto Viejo duró hasta el 18 de agosto de 1565, fecha en que el presidente de la real Audiencia de Quito, Hernando de Santillán, ordenó al visitador Bernardo de Loayza que trasladara a Puerto Viejo una legua más al interior, al sector donde hoy es la calle Colón, cercana al río, allí nació lo que hoy es la urbe Portoviejo y abarcaba las calles Rocafuerte, Olmedo, Bolívar, Sucre y Córdova. En ese lugar nació la ciudad y desde allí creció hasta convertirse en la urbe actual.

El río y Portoviejo
Desde su fundación y reubicaciones el río ha sido el principal aliado de Portoviejo. Siempre el río Portoviejo ha estado a su lado.
José Arteaga Parrales, historiador, señaló que desde que los españoles llegaron aguas arriba por el río Portoviejo el afluente tuvo su influencia, luego, cuando quedó definitivamente en el lugar actual, el comercio con los pueblos cercanos como Santa Ana, Rocafuerte y otros se desarrolló por esta vía.
Dijo que hasta los años de la década de 1970 los habitantes de Santa Ana y pueblos en tránsito llegaban con sus balsas a Portoviejo, allí traían la yuca, la caña, las gallinas y más productos de la zona y se regresaban también cargados. Cuando se construyó la represa Poza Honda esta actividad empezó a morir lentamente.
Arteaga se lamenta del trato que actualmente se le da al río Portoviejo, no sólo por las autoridades sino por los habitantes, quienes no le otorgan la importancia que requiere, señaló

Tomado de El Diario
 
picoaza@galeon.com
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